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Emilio González Martínez, psicoanalista

 

 
Enrique Armendáriz

Comunicación y Relaciones Públicas

 
 

 

 
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Emilio González Martínez es psicólogo-psicoanalista y ejerce su actividad desde hace 15 años en el EPRIVAS (Espacio Psicoanalítico Rivas) en nuestra localidad. En breve inaugurará un ciclo de Encuentros de crecimiento personal, que ha denominado “Cuestiones de la vida cotidiana” y que tiene como objetivo abordar de una forma interactiva con los asistentes aquellas cuestiones que preocupan e influyen en nuestro devenir diario

 

Empresas del Este: ¿Cómo surge la idea de llevar a cabo estos encuentros?

 Emilio González: Como surgen las ideas: “sin querer, queriendo”. Me explico, a  comienzos de este año llegó al EPRIVAS un pedido de las AMPAs de una localidad cercana a Rivas: una actividad que no fuera ni una conferencia, ni un grupo terapéutico. Así surgió la idea de estos encuentros en los que, a partir de algunas frases iniciales sobre la temática planteada (en aquella oportunidad fue la diferencia entre castigos y límites en cuanto al crecimiento de los niños y jóvenes) se dispararan entre los asistentes –como así fue- inquietudes, comentarios, interrogantes, que fueron en ocasiones respondidos y, otras veces, utilizados para promover un diálogo esclarecedor entre los participantes. El éxito de esa reunión me llevó a pensar en trasladar esta propuesta -a modo de agradecimiento- a la sociedad ripense, poniendo a su servicio mis cuarenta años de experiencia clínica en un entorno de coordinación grupal, con el fin de plantear en sucesivas reuniones las cuestiones que más nos inquietan habitualmente.

 

 

EE: ¿Qué cuestiones son las que se pretenden abordar durante esta actividad?

 E.G: A lo largo de las distintas etapas de nuestro crecimiento y progreso vital, dentro y fuera de nuestra familia, aparecen inquietudes, conflictos y dudas que, a veces, pueden esclarecerse mediante el diálogo en encuentros como los aquí presentados. Con este fin hemos  dividido la actividad propuesta en tres bloques: I) Afectivo-sexual, II) Educativo-familiar y III) Laboral. En cada uno de ellos aparecen temáticas seleccionadas por ser, en mi trabajo cotidiano, los más frecuentes motivos de consulta.

Y para que no exista ninguna confusión en cuanto al formato diremos, de entrada: El psicoanalista responde, poniendo a continuación tres límites a esta promesa: “No a todo. No, quizás lo que Ud. espera. No responderá si la respuesta es una desgracia de la pregunta”.

 E.E: ¿Hacia que colectivos o personas dirigen estos encuentros?

 E.G: En principio van dirigidos a cualquier persona cuya circunstancia vital actual la lleve a formularse preguntas, a plantearse incertidumbres, o a verse sumergido en confusiones, y que al leer esta propuesta sienta que acudir a los encuentros puede servirle para cambiar su punto de vista o para encontrar mejores herramientas con las que resolver sus problemas. Hay también colectivos como AMPAs, Asociaciones vecinales y empresariales, que pueden obtener beneficios en cuanto a la clarificación de sus objetivos y una ganancia de eficacia en su consecución. Muchas veces el hecho de llevar a nuestras instituciones y empresas (sin darnos cuenta) estereotipos, conflictos y emociones de nuestras primarias relaciones familiares, hace que se empañe y se obstaculice esa labor.

 EE: ¿Piensa que la actual crisis económica es un factor determinante para nuestra “salud mental”?.

 E.G: No determinante, pero si creo que se trata de una contingencia lo suficientemente espinosa como para agravar problemáticas latentes, para reabrir heridas psíquicas que se creían cicatrizadas y para volver más arduo el trabajo empleado en poder pensar con cierta claridad los desafíos que afrontamos en nuestra vida cotidiana, ya sea en el ámbito familiar, social o empresarial.

 EE: Uno de los bloques en que va a trabajar está circunscrito al ámbito laboral y trata del llamado “miedo al éxito”. ¿Podría apuntarnos brevemente en que consiste?

 E.G: Son frecuentes las consultas en las que aparece un “bajón”, en otras palabras, un tinte anímico fuertemente depresivo, cuando nada en las circunstancias reales del consultante justificaría tal estado. Es más, paradójicamente, esto se presenta luego de que el sujeto en cuestión haya conseguido un ascenso laboral, o una conquista afectiva que parecía imposible, o un triunfo social largamente anhelado. Es lo que conocemos como: “los que fracasan al triunfar”. En los encuentros abordaré esta cuestión que tan ilógica parece, mostrando lo comprensible que puede ser enfocada desde otra lógica, menos visible o, si me permiten, más inconsciente.

 EE: Como sabe uno de nuestros mayores problemas económicos es el alto índice de desempleo. Es un tema que también abordará en sus encuentros. ¿Puede adelantarnos algo de su planteamiento?

 EG: Si me equivoco en la respuesta pasaré a engrosar ese alto índice, así que iré con cuidado… Lamentablemente, poco es lo que puedo hacer para reducir el índice de desempleo, pero ese “poco” no sería ético dejar de hacerlo. Crisis es una situación en la que los instrumentos, las ideas, que hasta aquí nos habían bastado en nuestros quehaceres, dejan de hacerlo. En la vida hay crisis más o menos previsibles y otras que nos vienen impuestas como la que actualmente padecemos. Lo que tienen en común es que en todos los casos tenemos un margen de maniobra –por pequeño que sea- para gestionar esas crisis. Según esa gestión podemos hacer que nos lleve al crecimiento o al deterioro. La actitud y las maneras en que llevemos esa gestión es ese “poco” (que no es poco), en lo que podemos trabajar.

 EE: Para terminar, brevemente, ¿Por qué debemos acudir a estos Encuentros de crecimiento personal?

 EG: Einstein decía: “Tus problemas no se pueden resolver en el mismo nivel mental que tenías cuando los creaste”. Creo que en este dicho hay dos decires: uno salta a la vista: si quiero resolver un nuevo problema que se me presenta, debo generar nuevos pensamientos (un nuevo nivel mental). Pero además dice otra cosa: de todos los problemas que pueda tener, habrá algunos que me los he creado. Estas dos cosas nos dicen que crecer no es un problema exclusivo de los niños, quiero decir que no es sólo cuestión de aumentar la estatura. Los adultos debemos seguir creciendo siempre para dejar lugar a los niños, a los jóvenes. Ésta, además de otras expresadas más arriba, me parece una buena razón para acudir a los encuentros.

Nos despedimos de Emilio González con el convencimiento de que estos encuentros serán una herramienta importante para ayudarnos a superar los inconvenientes que se nos plantea en nuestra vida personal y laboral.