|
EE: ¿Qué cuestiones son las que se pretenden abordar durante
esta actividad?
E.G:
A lo largo de las distintas etapas de nuestro crecimiento y
progreso vital, dentro y fuera de nuestra familia, aparecen
inquietudes, conflictos y dudas que, a veces, pueden
esclarecerse mediante el diálogo en encuentros como los aquí
presentados. Con este fin hemos dividido la actividad
propuesta en tres bloques: I) Afectivo-sexual, II)
Educativo-familiar y III) Laboral. En cada uno de ellos
aparecen temáticas seleccionadas por ser, en mi trabajo
cotidiano, los más frecuentes motivos de consulta.
Y para que no
exista ninguna confusión en cuanto al formato diremos, de
entrada: El psicoanalista responde, poniendo a
continuación tres límites a esta promesa: “No a todo. No,
quizás lo que Ud. espera. No responderá si la respuesta es
una desgracia de la pregunta”.
E.E:
¿Hacia que colectivos o personas dirigen estos encuentros?
E.G:
En principio van dirigidos a cualquier persona cuya
circunstancia vital actual la lleve a formularse preguntas,
a plantearse incertidumbres, o a verse sumergido en
confusiones, y que al leer esta propuesta sienta que acudir
a los encuentros puede servirle para cambiar su punto de
vista o para encontrar mejores herramientas con las que
resolver sus problemas. Hay también colectivos como AMPAs,
Asociaciones vecinales y empresariales, que pueden obtener
beneficios en cuanto a la clarificación de sus objetivos y
una ganancia de eficacia en su consecución. Muchas veces el
hecho de llevar a nuestras instituciones y empresas (sin
darnos cuenta) estereotipos, conflictos y emociones de
nuestras primarias relaciones familiares, hace que se empañe
y se obstaculice esa labor.
EE:
¿Piensa que la actual crisis económica es un factor
determinante para nuestra “salud mental”?.
E.G:
No determinante, pero si creo que se trata de una
contingencia lo suficientemente espinosa como para agravar
problemáticas latentes, para reabrir heridas psíquicas que
se creían cicatrizadas y para volver más arduo el trabajo
empleado en poder pensar con cierta claridad los desafíos
que afrontamos en nuestra vida cotidiana, ya sea en el
ámbito familiar, social o empresarial.
EE:
Uno de los bloques en que va a trabajar está circunscrito al
ámbito laboral y trata del llamado “miedo al éxito”. ¿Podría
apuntarnos brevemente en que consiste?
E.G:
Son frecuentes las consultas en las que aparece un “bajón”,
en otras palabras, un tinte anímico fuertemente depresivo,
cuando nada en las circunstancias reales del consultante
justificaría tal estado. Es más, paradójicamente, esto se
presenta luego de que el sujeto en cuestión haya conseguido
un ascenso laboral, o una conquista afectiva que parecía
imposible, o un triunfo social largamente anhelado. Es lo
que conocemos como: “los que fracasan al triunfar”. En los
encuentros abordaré esta cuestión que tan ilógica parece,
mostrando lo comprensible que puede ser enfocada desde otra
lógica, menos visible o, si me permiten, más inconsciente.
EE:
Como sabe uno de nuestros mayores problemas económicos es el
alto índice de desempleo. Es un tema que también abordará en
sus encuentros. ¿Puede adelantarnos algo de su
planteamiento?
EG: Si
me equivoco en la respuesta pasaré a engrosar ese alto
índice, así que iré con cuidado… Lamentablemente, poco es lo
que puedo hacer para reducir el índice de desempleo, pero
ese “poco” no sería ético dejar de hacerlo. Crisis es una
situación en la que los instrumentos, las ideas, que hasta
aquí nos habían bastado en nuestros quehaceres, dejan de
hacerlo. En la vida hay crisis más o menos previsibles y
otras que nos vienen impuestas como la que actualmente
padecemos. Lo que tienen en común es que en todos los casos
tenemos un margen de maniobra –por pequeño que sea- para
gestionar esas crisis. Según esa gestión podemos hacer que
nos lleve al crecimiento o al deterioro. La actitud y las
maneras en que llevemos esa gestión es ese “poco” (que no es
poco), en lo que podemos trabajar.
EE:
Para terminar, brevemente, ¿Por qué debemos acudir a estos
Encuentros de crecimiento personal?
EG:
Einstein decía: “Tus problemas no se pueden resolver en
el mismo nivel mental que tenías cuando los creaste”.
Creo que en este dicho hay dos decires: uno salta a la
vista: si quiero resolver un nuevo problema que se me
presenta, debo generar nuevos pensamientos (un nuevo nivel
mental). Pero además dice otra cosa: de todos los problemas
que pueda tener, habrá algunos que me los he creado.
Estas dos cosas nos dicen que crecer no es un problema
exclusivo de los niños, quiero decir que no es sólo cuestión
de aumentar la estatura. Los adultos debemos seguir
creciendo siempre para dejar lugar a los niños, a los
jóvenes. Ésta, además de otras expresadas más arriba, me
parece una buena razón para acudir a los encuentros.
Nos
despedimos de Emilio González con el convencimiento de que
estos encuentros serán una herramienta importante para
ayudarnos a superar los inconvenientes que se nos plantea en
nuestra vida personal y laboral.
|